Mi decálogo de oro para freelances

bolillos

En el día a día de un autónomo, se crean momentos de estrés, de indecisión y de falta de motivación que pueden ser la causa para que uno tire la toalla. En el post de hoy me gustaría compartir con vosotros lo que yo llamo mi decálogo de oro, que no es otra cosa que un conjunto de ideas que practico y me repito a modo de mantra, para sobrellevar el día a día de mi empresa con las menos frustraciones posibles. La idea de compartir mi decálogo en este post me surgió al observar a una encajera de bolillos.

El pasado fin de semana, tuvimos el placer de disfrutar de una bonita feria de oficios perdidos, en un diminuto pero encantador pueblo zaragozano llamado Lituénigo. Al acercarme a las mujeres que estaban haciendo encaje de bolillos para fotografiarlas, me di cuenta de lo verdaderamente complicado que es este arte centenario. Sus manos expertas sabían que alfiler quitar, por donde pasar el hilo, que grupo de palos (¿Se llaman así? UPDATE: Lola me comenta que se llaman bolillos) coger y cuales soltar. Como es de imaginar, me quedé absorta intentando descifrar la rutina que permitía crecer el dibujo y escuchando los comentarios de las señoras. Pura poesía gestual.

Volviendo en el coche, después de disfrutar de la feria, pensé que ser encajera de bolillos se parece bastante a ser autónomo o freelance. Cuanto más profundizaba en esta teoría, más parecidos encontraba. Así vislumbre similitudes que tenían que ver con la paciencia, la perseverancia, el buen hacer, el foco en un objetivo, la soledad, el esfuerzo, la dificultad, la dedicación y sobre todo la satisfacción cuando el trabajo está terminado. La encajera tiene como objetivo acabar la pieza sabiendo que el proceso será lento y difícil, que necesitará paciencia y que se va a equivocar, pero que al final, el resultado merecerá la pena. Ser autónomo o freelance es un poco como ser una encajera: Tienes un objetivo claro que es sacar tu empresa adelante, y aun a sabiendas de que no será fácil, intentas paso a paso (hilo a hilo) ir avanzando.

Pues para eso mismo, para ir avanzando con éxito, me ayuda este decálogo que comparto ahora con vosotros :)

 

Decálogo de Oro del Freelance

 

1. Aprovecharé las oportunidades

Las oportunidades son buenas vengan de donde vengan. Fortalecer un buen networking posibilita que crezcan y que la gente piense en ti cuando tenga una necesidad.

2. Adquiriré cultura de servicio

Siempre se he escuchado en las agencias donde he trabajado eso de “hay que educar al cliente”, pero ahora que tengo mi propia empresa, se que es un 50% de servicio orientado a satisfacer sus necesidades y un 50% de educación en los procedimientos relativos a nuestro sector. Estamos enfocados para cumplir con excelencia sus expectativas en nosotros. No olvidemos que es un negocio y los negocios se montan para ganar dinero. Eso sí, sin saltarnos por encima nuestros valores personales y empresariales

3. Adoptaré el humor como forma de comunicación

Esto lo aprendí cuando me di cuenta de lo eficaz que resulta trabajar con equipos donde el humor es la energía fluye en la ejecución de proyectos. Hoy intento practicar la comunicación positiva con mis clientes y con mis proveedores. Construir con confianza y humor no me ha traído mas que buenos resultados y nunca me ha fallado. En definitiva se trata de pasarlo bien

4. Practicaré la sencillez

Esto es lo que me mas me cuesta. Me mantengo constante en buscar la simplicidad en los procesos, en los diseños, en la ejecución ordenada de los proyectos, en la realización y en la producción. Lograr el codiciado MENOS ES MAS es mi talón de Aquiles empresarial. Consciente de ello, intento practicar con asiduidad ejercicios de creatividad aplicada a la organización empresarial.

5. Fallar está permitido

Solo puede fallar el que lo intenta, y yo lo intento siempre. Punto. No hay nada mas que comentar.

6. Lo personal y lo profesional son mala mezcla

Imposible dividirse cuando tú eres la cabeza visible y la responsable de tu propia empresa. Aunque cueste, es fundamental aparcar la empresa a la hora de compartir momentos con tu pareja, familia, amigos, etc.

7. No diré siempre SI

Error de principiantes decir a todo que si nada mas levantar la persiana, creyendo que lo importante es trabajar. Con el tiempo te darás cuenta de que tu Portfolio profesional te define y pensarás mucho mejor en que proyectos meterte.

8. Mis decisiones tienen consecuencias

Y debo ser responsable de ellas. Un ejemplo personal: Elegir un proveedor por una recomendación pese a no tener casi referencias de él y confiarle un gran proyecto. Por no establecer un contrato, terminó aprovechándose de mi confianza marcando él los plazos y el ritmo de ejecución del proyecto y dejándome a mi con el culo al aire frente al cliente

9. Mi tiempo vale lo mismo que el tuyo

Es totalmente cierto. Una hora es igual para todo el mundo, otra cosa es lo que tú hagas en esa hora. Mis horas como profesional se facturan, lo mismo que cuando viene un fontanero a arreglarte la lavadora. Parece que las horas de creatividad deben regalarse… Pues nada de eso señores, profesionales somos todos.

10. Los clientes van y vienen

La regla mas importante, quizá. Resulta difícil asimilar cuando se pierde una cuenta o un cliente. A mi me gusta pensar que es mejor descansar de ciertos clientes ya que por experiencia se que se llegan a ODIAR (laboralmente hablando, jeje). Los clientes van y vienen según les convenga. Tú haces lo mismo ¿No? Nunca te cases con nadie :-)

 

¿Qué os ha parecido mi Decálogo de Oro? ¿Vosotros tenéis el vuestro? Espero que estéis dispuestos a compartirlo y me dejéis comentarios al respecto por aquí abajo

 

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